Poesía

La mirada impotente de la agonía.

 

 

 

 

La mirada impotente de la agonía

Valientes

entramos a duras penas

hay tanto

y es tan exiguo;

aguardando: el todo y la nada,

es donde divisamos

la efímera magnitud de la vida,

sabe a tan poco.

Espumas

que regresan siempre

testarudas

saltando al aire,

se vuelven aceite sereno

para arder

y caer de nuevo

empapando,

suspiro final de rebeldía.

Renacer intrépidos

en cualquier otra forma

jamás antes imaginada,

cerezos en flor

que por un instante

tiñen de púrpura

la luz que reflejan,

dando su fruto

hasta dejarlo caer sobre la tierra,

parece costar tanto…

Otras

tan fácil;

no hay derecho ni derechos

en ella.

La vida puede ser muy cruel

no ella,

bálsamo de penas y dolores;

en ella solo conviven la libertad

sin esperanza ni resignación

con el azar.

La tragedia es una máscara

como lo es el ego y la comedia

son disfraces,

como nuestro pellejo

que cambia a tierra

la tierra a fuego

a la nada

al todo.

Tránsito eterno

al agua

a la vida,

a su celda

sin gravedad,

sin tiempo.

 

Foto y poesía:

maximenendez

 

 

 

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