Los huérfanos cautivos
Poesía

Los huérfanos cautivos.

 

 

 

Los huérfanos cautivos

Entre gruesas puertas

van quedando los yerros

allá en el recuerdo dando voces,

encerrados atrás

en las entrañas

compartimentados.

Dando golpes

brillan atrás sus miradas

tibias,

hasta que el silencio las apaga.

Es en las noches

resuenan atormentados,

convictos sin perdones

llenos de ira

acuden horribles

traspasando los muros y las estancias

hasta alcanzar el espíritu,

destruyendo cualquier atisbo de esperanza

con la implacable crueldad resentida

de la putrefacta mano mortecina

que te estrecha,

incitando a beber el bálsamo

del odio y del rencor,

la autodestrucción

de negarse la felicidad

por inmerecida.

¡Que caigan los muros!

¡Que se abran las puertas!

¡Que salgan!

¡Que vuelen libres!,

y acudan de la tragedia

del infortunio de su cautiverio.

Convidados de piedra en el alma

huérfanos de uno mismo

por díscolos

y proscritos al olvido,

que en sus miedos

solo buscan ser abrazados

como ocurre con un niño trasto

y fogosos saltabardales.

No se puede ser juez y parte

han de ser amnistiados;

es entonces cuando los demonios

se tornarán ángeles

y los yerros

paz.

 

Foto y poesía:

maximenendez

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